Cuando se piensa en una nueva cocina, la atención suele centrarse en el diseño exterior: los frentes, la encimera o el color del mobiliario.
Sin embargo, gran parte de la experiencia diaria no depende de lo que se ve, sino de lo que trabaja en silencio detrás de cada mueble.
Sistemas de apertura, interiores, herrajes y estructuras internas condicionan el uso, la durabilidad y el confort de una cocina mucho más de lo que parece.
En este post analizamos esos elementos invisibles que marcan la diferencia a largo plazo.