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Electrodomésticos de gas o eléctricos: ¿qué conviene más en la cocina?- Esteve Estudi Cuina i Bany - Sabadell

Electrodomésticos de gas o eléctricos: ¿qué conviene más en la cocina?

Cocinar con gas: una relación muy directa con el fuego

Quien está acostumbrado a cocinar con gas suele defender una cosa por encima de todas: el control visual.

Vemos la llama.

Si queremos más potencia, la aumentamos. Si queremos bajar rápidamente el fuego, giramos el mando y vemos inmediatamente qué está ocurriendo.

Para determinados tipos de cocina esta sensación resulta muy natural. Saltear en un wok, cocinar con una cazuela de hierro o trabajar con recipientes de formas poco convencionales continúa siendo especialmente cómodo sobre una llama.

Además, una cocina de gas no depende exclusivamente del suministro eléctrico para producir calor, aunque muchos modelos actuales sí utilizan electricidad para el encendido y otros componentes.

Pero también hay una parte menos agradable.

Los quemadores, las parrillas y los rincones alrededor de los fogones requieren bastante más limpieza que una superficie completamente plana.

Quien haya tenido que desmontar una cocina de gas después de preparar un sofrito sabe perfectamente de qué hablamos.

La inducción ha cambiado bastante la comparación

Hablar de cocina eléctrica ya no significa necesariamente hablar de aquellas antiguas placas que tardaban una eternidad en calentarse y otro tanto en enfriarse.

La inducción funciona de otra manera.

Genera el calor directamente en el recipiente mediante un campo electromagnético. Esto permite alcanzar temperaturas rápidamente y regular la potencia con bastante precisión.

En el uso diario se nota.

Podemos hervir agua en poco tiempo, bajar la potencia prácticamente de inmediato y aprovechar funciones que hace unos años no existían o eran poco habituales: temporizadores independientes, zonas flexibles, detección automática del recipiente o control preciso de determinados niveles de potencia.

Y después está la limpieza.

Una superficie plana de vidrio se limpia de una pasada. Parece una cuestión secundaria hasta que cocinamos todos los días.

Pero la inducción tampoco es perfecta

Para empezar, necesitamos recipientes compatibles.

Muchas baterías de cocina actuales ya lo son, pero si venimos de una cocina de gas y conservamos ollas o sartenes antiguas, puede que alguna tenga que jubilarse antes de tiempo.

También necesitamos una instalación eléctrica adecuada.

Una placa de inducción puede demandar bastante potencia cuando utilizamos varias zonas simultáneamente. Si estamos reformando una vivienda antigua, conviene revisar la instalación y comprobar qué potencia tenemos contratada y qué otros equipos eléctricos funcionarán al mismo tiempo.

Porque si eliminamos el gas quizá no estemos hablando únicamente de la placa.

Podemos tener horno, termo eléctrico, lavavajillas, lavadora, secadora, aire acondicionado y otros equipos funcionando en una misma vivienda.

Todo esto debe contemplarse conjuntamente.

¿Y qué ocurre con el horno?

Aquí la discusión es bastante menor.

Actualmente el horno eléctrico se ha impuesto claramente en las cocinas domésticas por su capacidad para controlar y distribuir la temperatura.

Resistencias superiores e inferiores, ventilación, grill, programas automáticos, sondas de temperatura o sistemas de limpieza como la pirólisis permiten un control que resulta muy práctico en casa.

Los hornos de gas continúan existiendo y tienen sus defensores, pero son mucho menos habituales en una cocina nueva.

Por eso, incluso en viviendas donde se mantiene una placa de gas, es muy frecuente combinarla con un horno eléctrico.

Gas significa también mantener una instalación

Hay otro aspecto que a veces olvidamos cuando pensamos únicamente en cocinar.

Mantener el gas supone mantener también su instalación y sus correspondientes elementos de seguridad y mantenimiento.

Según el tipo de instalación tendremos tuberías, llaves de paso, ventilaciones y otros condicionantes que debemos respetar.

Si el gas únicamente se utiliza para cocinar y el resto de la vivienda ya funciona con electricidad, llega un momento en que merece la pena preguntarse si tiene sentido conservar toda una instalación solo para mantener cuatro fogones.

En cambio, si también utilizamos gas para calefacción y agua caliente, la situación es distinta.

Por eso no nos gusta tomar esta decisión de manera aislada.

El gas ofrece una forma de cocinar muy directa y visual, pero la inducción ha conseguido algo que hace unos años parecía difícil: combinar rapidez, control y una superficie mucho más fácil de mantener.

Electrodomésticos de gas o eléctricos: ¿qué conviene más en la cocina? - Esteve Estudi Cuina i Bany - Sabadell

Una cocina sin gas también ofrece más libertad

Cuando hacemos una reforma integral, eliminar el gas puede simplificar determinadas cosas.

Desaparecen algunas tuberías y condicionantes de la instalación y podemos plantear una cocina completamente eléctrica desde el principio.

También facilita soluciones visualmente muy limpias.

Una placa de inducción prácticamente desaparece sobre el taulell. Incluso existen sistemas de inducción integrada o placas con extractor incorporado que permiten replantear completamente la zona de cocción.

Esto abre posibilidades interesantes cuando diseñamos una isla, cuando queremos eliminar una campana suspendida o simplemente cuando buscamos una cocina con menos elementos visibles.

¿Qué sistema consume menos?

Esta es probablemente una de las preguntas más difíciles de responder con una frase.

El coste final depende del precio de la energía, de la eficiencia del aparato y, especialmente, de cuánto y cómo cocinamos.

La inducción aprovecha muy bien la energía porque genera el calor directamente en el recipiente. En una cocina de gas, una parte del calor se pierde alrededor de la olla y acaba calentando también el ambiente.

Pero una cosa es la eficiencia energética y otra el importe que finalmente aparece en la factura.

Las tarifas de electricidad y gas pueden cambiar, existen diferentes contratos y cada vivienda tiene unos hábitos distintos.

Por eso preferimos no decidir una instalación que utilizaremos durante muchos años basándonos únicamente en cuánto cuesta hoy un kilovatio hora.

Seguridad y temperatura en la cocina

También hay diferencias que se notan especialmente en determinados hogares.

En una placa de gas tenemos una llama abierta y superficies calientes. En una inducción no existe combustión en la propia placa y la superficie se calienta principalmente por el contacto con el recipiente caliente.

Además, muchas placas actuales incorporan bloqueo infantil, apagado automático, detección de recipientes y otros sistemas de seguridad.

La inducción también genera menos calor alrededor de la zona de cocción.

En verano, especialmente en cocinas pequeñas o abiertas al salón, se agradece más de lo que parece.

Entonces, ¿gas o electricidad?

Si alguien disfruta cocinando con llama, utiliza determinadas técnicas y ya dispone de una buena instalación de gas, mantener una placa de gas puede seguir teniendo sentido.

Pero si estamos haciendo una reforma integral y buscamos una cocina fácil de limpiar, rápida, visualmente limpia y preparada para una vivienda cada vez más electrificada, la inducción es actualmente una opción que en Esteve Cuines recomendamos valorar muy seriamente.

Especialmente cuando el gas solamente se conserva para cocinar.

En esos casos conviene hacer números y preguntarnos si realmente merece la pena mantener dos suministros diferentes.

Pensar en la cocina que tendremos mañana

Hay decisiones que pueden cambiarse fácilmente.

Una silla, una lámpara o incluso una nevera se pueden sustituir sin hacer obras.

Cambiar una instalación de gas o modificar la instalación eléctrica es otra historia.

Por eso, en Esteve Cuines, preferimos plantear esta decisión dentro del conjunto de la reforma. Revisar cómo cocinamos, qué electrodomésticos vamos a instalar, qué potencia necesitaremos y qué otros sistemas utiliza la vivienda.

No se trata de eliminar el gas porque sea antiguo ni de instalar inducción simplemente porque sea más moderna.

Se trata de conseguir que toda la cocina funcione como un conjunto.

¿Estás pensando en reformar tu cocina?

Si tienes gas y estás dudando entre mantenerlo o pasar a una cocina completamente eléctrica, el momento de decidirlo es antes de empezar la obra.

En Esteve Cuines estudiamos la distribución, los electrodomésticos y las instalaciones como parte del mismo proyecto.

Porque una cocina bien diseñada no empieza escogiendo los muebles. Empieza entendiendo cómo la vamos a utilizar.

Cuando reformamos una cocina no elegimos solamente una placa: estamos decidiendo qué instalación queremos tener en casa durante los próximos diez o quince años.

Autor: Esteve Estudi Cuina i Bany - Tienda de cocinas y baños en Sabadell